En los últimos años, los avances de las técnicas de secuenciación masiva de ADN han permitido conocer la complejidad de la flora intestinal, lo que los científicos denominamos “microbiota” intestinal. A día de hoy, sabemos que cada uno de nosotros poseemos 10 veces más células microbianas que células humanas, agrupadas en 1.000-1.500 especies distintas dependiendo de las personas, y que nos aportan en conjunto la friolera de casi 10 millones de genes distintos de los modestos 21.000 genes humanos (en esta página se encuentra la información más relevante). Estos genes “extra” aportan la información para la producción de vitaminas, para la digestión de carbohidratos no digeribles y para la producción de ácidos grasos de cadena corta como el ácido butírico, funciones que son esenciales en un intestino saludable.

Much@s científic@s consideramos a esta comunidad microbiana como un órgano, y que por tanto puede ser susceptible de ser trasplantada. Una manera de obtener nuestra flora intestinal es aislarla directamente de las heces. En los tres últimos años, el denominado trasplante de microbiota (flora) fecal (FMT, Fecal Microbiota Transplantation) ha atraído la atención de muchas personas con enfermedades gastrointestinales y que buscan en el FMT el remedio a sus dolencias. En muchos casos el FMT implica la toma de heces de un donante sano, lo cual puede resultarnos cuando menos escatológico pero… ¿De dónde surge esta práctica?.

Pues de un estudio clínico publicado en 2012 por el Doctor Brandt y colaboradores (1). Se trata de un estudio multicentro donde se utilizó el FMT para tratar una población con infección crónica por una bacteria llamada Clostridium difficile. Haciendo honor a su nombre, esta bacteria es difícil de eliminar del intestino y provoca graves alteraciones en la calidad de vida de los enfermos; en los casos más graves llega a postrar a las personas en la cama. Pues bien, el estudio de Brandt, demostró una curación del 98% y, lo que es más relevante, el 97% de los pacientes declaró su disposición a repetir el FMT en el futuro si fuera necesario.

Existen distintas formas de realizar el FMT, bien desde el punto de vista de la preparación de las heces (liofilizadas u homogeneizarlas en una solución salina), hasta su forma de aplicación (via oral, sonda nasogástrica, colonoscopia, enema). Lo cierto de todo esto es que el fenómeno del FMT se ha vuelto viral e internet está lleno de vídeos y blogs explicando cómo realizarlo, incluyendo fundaciones y bancos de heces: The Fecal  Transplant Foundation, The Power of Poop, Openbiome.

Heces

Lo cierto es que, aunque el FMT ha mostrado su eficacia en el caso de la infección por C. difficile, distamos mucho de conocer su eficacia en otros trastornos. Eso sí, los microbiólogos estamos en ello y todo hay que decirlo, el potencial del FMT es muy prometedor. A día de hoy, la flora fecal trasplantada a partir de un donante sano puede preservar alrededor de 1.000 especies bacterianas posibles en el receptor, restableciendo por tanto una flora intestinal sana desde un punto de vista funcional. Sin embargo, muchas enfermedades pueden ser transmitidas por esta práctica así que necesitamos avanzar en la estandarización de la metodología para preparar las heces y en asegurarnos de que son seguras antes de que esta metodología se materialice en la práctica clínica.

Por tanto, y a día de hoy, necesitamos desarrollar tecnologías y equipamiento para la estandarización de la flora fecal, conocer qué se está administrando al receptor, descartar la presencia de patógenos, toxinas o cualquier otro compuesto que comprometa la seguridad e incluso desarrollar estrategias alimentarias basadas en la separación de la flora intestinal del resto de componentes de las heces (por ejemplo tomarla en forma de píldoras). Como científico y microbiólogo, estoy convencido de que el FMT será un tratamiento en un futuro próximo para enfermedades como la diarrea asociada a antibióticos, la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del colon irritable, el síndrome metabólico, enfermedades autoinmunes y alérgicas, cáncer colo-rectal y muchas otras, pero no nos precipitemos.

  1. Brandt LJ , Aroniadis OC , Mellow M et al. Long term follow-up of colonoscopic fecal microbiota transplant for recurrent Clostridium diffi cile infection . Am J Gastroenterol 2012 ; 107 : 1079 – 87 .