Hace no mucho publicábamos un post en el que se explicaba lo que son las vacunas y se contaba un poco de su historia. Hoy vamos a hablar un poco más de aspectos técnicos de las mismas.

Las vacunas se pueden clasificar en función de distintos criterios. Aquí nos vamos a centrar en el microbiológico.

De manera general las vacunas se obtienen a partir de los propios agentes infecciosos contra los que se vacuna. Estos agentes son sometidos a diferentes modificaciones para eliminar su capacidad de provocar enfermedad pero manteniendo su capacidad inmunógena, es decir, la capacidad de activar nuestro sistema inmune (ese es el fin de las vacunas, si recordamos el anterior post).

En función de los componente empleados para su fabricación, las vacunas se clasifican en tres tipos: víricas, bacterianas y biosintéticas;

1. y 2. VACUNAS VÍRICAS Y BACTERIANAS. Como su propio nombre indica, se fabrican a partir de los virus o bacterias que provocan la enfermedad. Ambas se dividen en dos grupos:

a) Vacunas de microorganismos vivos atenuados. Usan la forma del virus o bacteria debilitada (o atenuada).

¿Cómo logramos la atenuación? Hay dos métodos fundamentales. Lo más normal es pasar el virus o bacteria que provoca la enfermedad a través de una serie de cultivos celulares o embriones animales (por lo general, embriones de pollo). Cada vez que el virus se pasa de un embrión o de un cultivo celular a otro, mejora su replicación en las células del pollo, pero pierde la capacidad de replicarse en células humanas. Un virus que se vaya a usar en una vacuna puede crecer (o “pasar”) hasta en 200 embriones o cultivos celulares diferentes. Así se consigue que el virus atenuado pierda (incluso absolutamente) la capacidad de replicarse correctamente en células humanas, y se puede usar en una vacuna. El sistema inmunológico humano aún puede reconocer a esta versión del virus, con lo que es apropiado para el fin de la vacuna que, recordemos, es provocar inmunidad. Otro método menos usado es la inactivación  mediante el calor o agentes químicos diversos como el fenol o el formol

Las vacunas atenuadas son más inestables, más difíciles de producir y más reactógenas. Especialmente importante a tener en cuenta es el potencial del virus proveniente de la vacuna para revertirse a una forma capaz de provocar la enfermedad. Las mutaciones que puedan surgir cuando se replica el virus de la vacuna en el cuerpo pueden tener como resultado una cepa más virulenta. Esto es muy poco probable, pues la capacidad que tiene el virus de la vacuna para replicarse es muy limitada; sin embargo, se toma en consideración cuando se desarrolla una vacuna atenuada. Sin embargo, la protección de una vacuna viva atenuada supera la que brinda una vacuna muerta o inactiva.

b) Vacunas de microorganismos muertos o inactivados. Se hace de una proteína u otros pequeños fragmentos tomados de un virus o bacteria. Como los patógenos muertos o inactivos no se pueden replicar en lo absoluto, no pueden revertirse a una forma más virulenta, capaz de provocar enfermedades. Son vacunas generalmente bien toleradas, menos reactógenas que las vacunas vivas, muy seguras y de más fácil fabricación. Desde el punto de vista inmunológico son menos inmunógenas que las vacunas vivas, precisando adyuvantes, la administración de varias dosis iniciales y posteriormente varias dosis de refuerzo para que la protección obtenida sea a largo plazo.

Tipos de vacunas

A su vez se clasifican en:

  • Enteras, cuando contienen el virus o la bacteria completa
  • De subunidades, cuando lo que contienen son  fracciones víricas o bacterianas de distinta naturaleza. En ocasiones se hacen con antígenos secretados (toxina), entonces se llaman vacunas toxoides y  lo que hacen estas vacunas es que uno sea inmune a los efectos dañinos de la infección en lugar de la infección en sí. Hay que tener en cuenta que algunas enfermedades bacterianas no son provocadas directamente por una bacteria, sino por una toxina producida por la bacteria; un ejemplo es el tétanos, sus síntomas no son provocados por la bacteria Clostridium tetani, sino por una neurotoxina. Para fabricar estas vacunas, las toxinas se detoxifican por la acción del calor, el glutaraldehido o el formol.

VACUNAS VÍRICAS

Vivas atenuadas

Inactivadas (muertas)

Varicela
Fiebre amarilla
Polio oral

Sarampión
Rubéola
Parotiditis (paperas)

Rabia
Gripe
Polio parenteral
Hepatitis A
Encefalitis japonesa

Virus enteros

Gripe
Hepatitis B

Subunidades

VACUNAS BACTERIANAS

Vivas atenuadas

Inactivadas (muertas)

BCG
Cólera oral
Tifoidea oral

Cólera parenteral Tos ferina

Células enteras

Difteria
Tétanos

Subunidades Toxoides

Meningococo A,C,Y, W 135
Neumococo 23-valente

Polisacáridos Simples

Tos ferina acelular

Acelulares

Existen algunas excepciones en esta clasificación. Así, la vacuna contra la viruela tiene como componente es el propio virus de la vacuna (enfermedad de las vacas) sin estar atenuado, que posee inmunidad cruzada con el virus de la viruela e inmuniza a los humanos contra la enfermedad. Las vacunas bacterianas de polisacáridos simples, introducidas en los 70 y 80, están construidas a partir de pequeños componentes de las bacterias, los polisacáridos. Estos no son más que cadenas de azúcares que están presentes en el exterior de la bacteria.

3. VACUNAS BIOSINTÉTICAS. Son aquellas que son obtenidas con componentes diríamos artificiales. Es decir que no son simplemente las partes del virus o la bacteria. Algunas se hacen por recombinación genética. La vacuna conjugada Hib (Haemophilus influenzae tipo B) es un ejemplo. Otra vacuna que se produce con ingeniería genética es la del virus del papiloma humano (HPV). Se tienen disponibles dos tipos de vacuna contra el HPV: una protege contra dos cepas del HPV y la otra contra cuatro, pero ambas se producen de la misma manera: para cada cepa, se aísla una sola proteína viral. Cuando se expresan estas proteínas, se generan partículas parecidas a un virus (VLP, por sus siglas en inglés). Las VLP no contienen material genético de los virus, y no pueden provocar enfermedades, pero provocan una respuesta inmunológica que brinda protección en el futuro contra el HPV.

VACUNAS BIOSINTÉTICAS

Hib conjugada
Meningococo C
Neumococo heptavalente

Conjugadas

 

Las vacunas conjugadas son otro tipo de biosintéticas: se producen utilizando una combinación de dos componentes diferentes. Generalmente se emplean moléculas de los recubrimientos de las bacterias. Estas moléculas (por ejemplo los polisacáridos anteriormente nombrados) se enlazan químicamente con una proteína portadora, y la combinación se usa como una vacuna. Esto se hace para conseguir una respuesta inmunológica más fuerte, porque la “parte” de la bacteria o virus que se utiliza no generaría una respuesta inmunológica importante por sí misma. Como ejemplo tenemos algunas vacunas del meningococo y del neumococo.

Por último, nombrar que, según las vías de administración, las vacunas se clasifican en

1.- Vacunas inyectables:

Intradérmica (BCG y rabia).

Subcutánea (neumocócica, meningocócica, tifoidea parenteral, fiebre amarilla, varicela, encefalitis japonesa)

Intramuscular (las subcutáneas y además hepatitis A y B, DTP, DT, T, D, DTPa, Hib, gripe, neumocócica conjugada, rabia, encefalitis por garrapatas).

2.- Vacunas orales (antitífica oral Ty21a y anticolérica oral)

3.- Vacunas inhaladas intranasales (vacuna de la gripe adaptada al frío)

Como perspectivas de futuro aparecen las vacunas comestibles derivadas de plantas transgénicas, y las vacunas percutáneas mediante parches transdérmicos.