El último día de febrero nos levantamos con la noticia de que el Dr. Joan Massagué ha descubierto “el origen de la metástasis”. La noticia ha salido prácticamente en todos los medios de comunicación, con titulares diversos: “Massagué halla un proceso clave en el origen de la metástasis del cáncer” (ABC), “Massagué descubre el origen de las metástasis” (La Vanguardia), o “El doctor Massagué descubre el mecanismo por el que sobreviven las células tumorales”. Bien, vamos a intentar explicar rápidamente qué significa esto y qué expectativas da.

En primer lugar simplemente recordar qué es una metástasis. Se trata de un tumor maligno desarrollado en otras partes del cuerpo a partir de células cancerígenas desplazadas del tumor primario. Es decir, tenemos primero un tumor en, por ejemplo, la mama y un tiempo después nos aparece otro tumor en el cerebro que se ha formado a partir de las células del tumor de la mama.

¿Por qué son importantes las metástasis?

Pues porque generalmente los tumores primarios son bastante controlables y extirpables. La mayor parte de las muertes provocadas por el cáncer son causadas por la extensión del cáncer primario a los sitios distantes, es decir, por la(s) metástasis.

¿Qué ha descubierto exactamente Massagué?

Pese a que los titulares son magníficos, nosotros vamos a ser un poco más prudentes. El equipo del Dr. Massagué en el Memorial Sloan Kettering Centre de Nueva York (la ciencia hoy en día no la hace una persona sola, sino un equipo completo) ha comenzado a establecer el mecanismo, la manera en la que las células tumorales de dos tipos de tumores concretos (mama y pulmón) son capaces de provocar metástasis (en el cerebro). Y lo ha hecho mediante estudios en ratones. El mecanismo se basa en una molécula de adhesión, L1CAM, presente en las células tumorales que las permite extenderse por los capilares sanguíneos cerebrales. En nuestra sangre tenemos otra molécula, la plasmina, con varias funciones fisiológicas. Además, el equipo de Massagué ha descubierto que la plasmina evita las metástasis cerebrales de dos maneras: 1. liberando una molécula de un tipo de células del cerebro que provoca una señal para que las células tumorales se mueran y 2. inactivando a esa molécula L1CAM. Pues bien, este grupo de científicos ha descubierto también que las células cerebrales metastáticas procedentes de tumores de mama y pulmón son capaces de crear “escudos” (serpinas) frente a la plasmina. Crean otras moléculas que evitan que se forme la plasmina.

En resumen “novelado”: las células malas se agarran a nosotros con L1CAM. Nuestro cuerpo utiliza la plasmina (buena) para matarlas y evitar que se agarren, pero los malos reaccionan con armas (serpinas, malas) que evitan que fabriquemos más plasmina. Así que ¿qué podemos hacer nosotros desde fuera para evitar esto? Pues parece bastante obvio ¿no? Eliminar a L1CAM, para que los malos no se peguen a nosotros. O si no, cargarnos esas “armas” o “escudos”, atacar a las serpinas

¿Con este descubrimiento vamos a no tener más metástais? ¿Cuándo?

Por desgracia la ciencia no sabe aún responder a todo esto. El mecanismo de la metástasis es complejísimo y conlleva muchos caminos distintos. Lo que sí hace este descubrimiento es abrir una nueva puerta hacia el desarrollo de nuevos fármacos. Pero aún falta mucho camino. En primer lugar, hay que ver si este mecanismo es universal, puesto que se ha descubierto aún solo en metástasis cerebrales. En segundo lugar hay que validar si es igual en humanos (se ha hecho en ratones). En tercer lugar hay que desarrollar el fármaco (un anticuerpo monoclonal) y comenzar con toda la experimentación para ver eficacia y efectos secundarios. A día de hoy, el plazo medio desde que se realiza uno de estos hallazgos hasta que llega a la práctica clínica es de 10 años… Pero no hay que desesperar, la ciencia va acortando plazos. Hace no mucho era de 20 años.

Pese a todas las incertidumbres, hay que destacar que es un grandísimo hallazgo que nos ayuda a conocer cada vez mejor el cáncer. Y el primer paso para derrotar a un enemigo es conocerle en profundidad.